Santander fue bombardeada constantemente a lo largo de 13 meses durante la Guerra Civil Española, y como consecuencia se llegaron a construir 114 refugios antiaéreos repartidos por toda la ciudad, con capacidad para 40000 individuos, pero el problema fue que en ese momento vivían más de 85000 personas. Entre ellos, se encontraba el refugio antiaéreo, Mariana Pineda, situado en la Plaza del Príncipe.

Fue construido en mayo de 1937, pero no fue descubierto hasta 2006 gracias a unas obras que consistían en remodelar la plaza Porticada y la plaza del Príncipe. El refugio fue edificado con tipología sala de hormigón y consta de una planta rectangular dividida en tres galerías con un recorrido en zigzag para proteger de los efectos de la onda expansiva de las bombas y de la metralla.

Su construcción duró un mes y tenía una capacidad para albergar a 70 personas. Se utilizó únicamente durante tres meses, desde mayo del 37 hasta agosto, cuando llegaron las fuerzas italianas para participar en el frente.

Tras la guerra, el refugio fue abandonado y el agua y las humedades fueron deteriorándolo poco a poco hasta que finalmente pasó al olvido por el incendio ocurrido en 1941. Sin embargo, gracias a esas inundaciones, el refugio se conservó y se pudo recuperar completamente. Hoy en día se puede visitar y conocer cómo vivían los santanderinos en aquella época y los efectos devastadores de los bombardeos sobre objetivos militares y estratégicos.

Santander fue objetivo de bombardeo en esa Guerra Civil, fue bombardeada 33 veces durante 13 meses. En la ciudad, se instalaron unas sirenas que avisaban de un posible riesgo de bombardeo y se construyeron refugios y se aprovecharon sótanos de edificios y talleres para poder protegerse.

En el momento en que sonaba la sirena, toda la población civil debía de dejar aquello que estuviera haciendo e ir al refugio que le correspondiera. Normalmente pasaban unos 45 minutos en los refugios, hasta que volvía a sonar una segunda sirena que indicaba que el peligro probablemente había terminado hasta a saber cuándo…

Este refugio era utilizado principalmente por milicianos de la república, y en él podemos encontrar toda una recreación del sufrimiento que tuvieron que vivir las personas que vivían en Santander en esos tiempos. El refugio acoge audiovisuales explicando toda la historia de Santander en Guerra Civil; así como, testimonios reales de personas que tuvieron que vivir esos desgarradores momentos cuando eran solo unos niños

En el refugio también se encuentran dos lápidas en homenaje a dos aviadores alemanes de la legión de Cóndor, un equipo completo de un aviador, una bomba y demás objetos de relevante interés.

Este refugio antiaéreo pone en valor el patrimonio de la historia y demuestra como una vez más Santander sobrevive a otro suceso devastador, haciéndola más fuerte y unida.