El Puerto de Santander se sitúa en el mar Cantábrico, en la bahía de Santander, entre los municipios de Santander, Camargo y Marina de Cudeyo y actualmente se encuentra gestionado por la Autoridad Portuaria de la ciudad.

La construcción del puerto favoreció el crecimiento de la población y el desarrollo de la ciudad, convirtiéndose en uno de los propulsores más importantes de la economía de Cantabria.

Después de las Guerras Cántabras, los romanos inauguraron el puerto de Portus Victoriae. Inicialmente, la actividad principal del puerto era la exportación de minerales hacia otros lugares del imperio, razón por la cual se llevó a cabo su construcción.

Actualmente, destacan diversos muelles singulares como, por ejemplo, el Dique de Gamazo, la Dársena de Molnedo, el Muelle de Calderón, el Muelle de Maura, los Muelles de Albareda, del Almirante y de Bloques, los Muelles y Dársena de Maliaño, los Muelles de la Margen Norte, el Puerto Pesquero, los Muelles de Raos, el Puerto Deportivo y el Pantalán de Dynasol.

En 2006 y 2007 durante la ampliación del aparcamiento de Alfonso XIII, se descubrieron parte de los viejos muelles construidos en el siglo XVI, el Muelle de Anaos; siglo XVIII-XIX, el Muelle de Agustín Colosía; y en el siglo XIX, el Muelle La Ribera.

Parte de esos muelles fueron instalados en el parque de Las Llamas y cinco metros de cada uno se pueden admirar en el Centro de Interpretación de los Antiguos Muelles situado en la primera planta del aparcamiento, pero actualmente se encuentra cerrado al público.

Este centro es un espacio donde la gente puede conocer en detalle las diferentes etapas históricas que ha tenido que vivir la ciudad. Se trata de un trayecto didáctico que aprovecha las piedras de los antiguos muelles como lienzo y permite disfrutar de un viaje al pasado.

La exposición cuenta con un diseño de la Fundación Santa María La Real con elementos modernos de sonido, imagen, luz y color que permiten el poder sentir en primera persona cómo era la vida de los muelles.

En los espacios que se crearon entre los diques se colocó una recreación para simular el mar, de manera que la gente pueda ver perfectamente hasta donde llegaba.

La visita se completa con una proyección de imágenes antiguas de los diques para poder entender cómo funcionaban, junto con sonidos que simulan los ruidos del puerto.

Esperamos que el Centro de Interpretación de los Antiguos Muelles pueda abrirse de nuevo al público muy pronto para que la gente pueda conocer en profundidad la historia de la ciudad y el pasado del Santander Portuario.